Pronunciamiento de la AG de la AEM sobre la Crisis Económica

General November 16, 2008


La turbulencia financiera mundial es, en su origen, evidencia de lo que sucede cuando muchos son cautivados por el egoismo y confian su seguridad y ambiciones futuras a un sistema animado por la maximización de las riquezas. Muchos se sienten legítimamente traicionados.

Aunque esperamos que se puedan mitigar las consecuencias dolorozas de esta turbulencia, nuestra preocupación es que el impacto seguirá llegando otras regiones y economías del mundo. Reconocemos que el impacto más doloroso de esta crisis económica será con los pobres, quienes son los más vulnerables.

Reafirmamos nuestra fe en Dios y reconocemos que Él está en control de todo. Nos arrepentimos por las veces que hemos confiado en el dinero, las instituciones y en personas en vez de en Dios. Nuestra seguridad ya no se encuentra en las cosas de este mundo.

Oramos sabiendo que Dios honrará estos intentos de enfrentar la crisis financiera. Apelamos a los gobiernos, instituciones e individuos a que cumplan sus compromisos y que se enfoquen específicamente en reducir el impacto de la crisis entre los más vulnerables.

Esta crisis requiere que nos unamos como comunidad, orando el uno por el otro, cuidando a los necesitados, y siendo modelos de buena mayordomía en nuestros campos de influencia.

Animamos a que los evangélicos sean líderes en brindar la atención a los pobres, exigiendo las reformas necesarias para enfrentar tanto la crisis como a las prácticas que la causaron, como también desafiar proféticamente a las estructuras y prácticas que son incompatibles con la buena mayordomía de los recursos que nos son confiados a todos. Debemos vivir sencillamente y ser generosos.

Que Dios nos dé sabiduría.