Sobre el Cuidado de la Creación

General November 16, 2008


(Adaptado del la “Declaración evangélica sobre el cuidado de creación” por la Red Evangélica Ambiental – vea el Apéndice 1 para leer el texto entero)

La Tierra es del Señor y su plenitud. - Salmos 24:1

Como seguidores de Jesucristo, sometidos a la total autoridad de las escrituras y conscientes de las formas en que hemos deteriorado la creación, creemos que la fe bíblica es componente esencial para la solución de nuestros problemas problemas ecológicos.

Porque reverenciamos y honramos al Creador, buscamos apreciar y cuidar la creación.

Porque hemos pecado, porque hemos fallado en nuestra mayordomía de la creación. Por tanto nos arrepentimos de la forma en ue hemos contaminado, distorsionado o destruido tanto, a la obra de nuestro Creador.

Porque nuestra relación con Dios tiene un vínculo cercano con nuestra relación con las tierras que habitamos, nos comprometemos a trabajar por la paz social y ecológica y por la prosperidad de los espacios a los cuales Dios nos ha llamado.

Porque en Cristo, Dios ha sanado nuestra alienación de Dios y nos ha extendido hasta nosotros la primicia de la reconciliación de todas las cosas, nos comprometemos a trabajar en el poder del Espíritu Santo para compartir las Buenas Nuevas de Cristo tanto en palabra como en hecho, para trabajar por la reconciliación de todas las personas en Cristo y extender la sanidad de Cristo a la creación que sufre.

Porque esperamos el tiempo cuando la creación agobiada sea restaurada a su plenitud, nos comprometemos a trabajar en forma vigorosa para proteger y curar esa creación para honor y gloria del Creador, a quien conocemos tenuamente a través de la creación, pero que conocemos totalmente a través de las escrituras y en Cristo. Nosotros y nuestros hijos enfrentamos una agobiante crisis en la salud de la creació, en la cual estamos inmersos, y por medio de la cual, por la gracia de Dios, nos mantenemos. Mientras tanto, continuamos deteriorando esa creación.

Reconocemos que son las personas más pobres en el mundo quienes sufren más los efectos de la deterioración ambiental, y son los que menos hicieron para causarlo.

Reconocemos que muchas personas preocupadas y convencidas que los problemas ambientales son más spirituales que tecnológicas están explorando las ideologias y religions del mundo en búsqueda de recursos para la sanidad de la tierra.

También Reconocemos que hombres, mujeres, niños y niñas creados en la imagen de Dios, tienen también una responsabilidad única con la creación. Nuestras acciones deben sustentar la abundancia de la creación y preservar el testimonio de poder de la creación da del Creador. Sin embargo, con demasiada frecuencia hemos ignorado las limitaciones que nos corresponden como seres creados y hemos usado la tierra con egoismo en vez de cuidándola.

Creemos que en Cristo hay esperanza, no sólo para los hombres, mujeres, niños y niñas, - sino para el resto de la creación que está sufriendo las consecuencias del pecado humano.

Recordamos las palabras de Jesús que nuestras vidas no consisten en la abundancia de nuestras posesiones y, por lo tanto, exhortamos a los seguidores de Jesús a resistir el deseo de despilfarro y el excesivo consumo, escogiendo un modo de vida personal que exprese humildad, paciencia, austeridad y frugalidad y que esten en solidaridad con los que sufren como resultado de la degradación ambiental.

En Cristo, la presencia del Reino de Dios se evidencia no sólo en la comunión con Dios, sino también con la armonía y justicia restaurada entre personas y otras personas, como también entre personas y el resto del mundo.

Por lo tanto hacemos un llamado a todos los cristianos a reafirmar que toda la creación es de Dios, que Dios la creó buena, y que Dios lo está renovando en Cristo.

Hacemos un llamado a los cristianos/as a escuchar y trabajar con todos aquellos que están relacionados con la sanidad de la creación, con ansia de aprender de ellos y de compartir con ellos nuestra convicción de que Dios, a quien todos sienten en la creación, se conoce totalmente solo en el Verbo hecho carne en Cristo, el Dios viviente que creó y sostiene todas las cosas.

Hacemos esta declaración sabiendo que, hasta que Cristo regrese para reconciliar todas las cosas, somos llamados a ser fieles mayordomos del buen jardín de Dios, nuestro hogar terrenal.

Apéndice 1

Sobre el Cuidado de la Creación

Una Declaración Evangélica sobre el

Cuidado de la creación

Por la Red EvangélBy the Evangelical Environmental Network

(http://www.creationcare.org/resources/declaration.php)

[Texto Completo]

La Tierra es del Señor y su plenitud. Salmos 24:1

Como seguidores de Jesucristo, sometidos a la total autoridad de las Escrituras y concientes de las formas en que hemos deteriorado la creación, creemos que la fe bíblica es esencial para la solución de nuestros problemas ecológicos.

Porque reverenciamos y honramos al Creador, buscamos apreciar y cuidar la creación.

Porque hemos pecado, porque hemos fallado en nuestro cuidado de la creación. Por tanto, nos arrepentimos de la forma en que hemos contaminado, distorsionado o destruido tanto, la obra de nuestro Creador.

Porque en Cristo Dios ha sanado nuestra alienación de Dios y ha extendido hasta nosotros los primeros frutos de la reconciliación de todas las cosas, nos comprometemos a trabajar en el poder del Espíritu Santo a compartir las buenas nuevas de Cristo en palabra y obra, para trabajar por la reconciliación de todas las personas en Cristo y extender la curación de Cristo a la creación que sufre.

Porque esperamos el tiempo cuando la creación agobiada sea restaurada a su plenitud, nos comprometemos a trabajar en forma vigorosa para proteger y curar esa creación, para honor y gloria del Creador, a quien conocemos tenuemente a través de la creación, pero que conocemos totalmente a través de las escrituras y en Cristo. Nosotros y nuestros hijos enfrentamos una agobiante crisis en la salud de la creación, en la cual estamos inmersos, y por medio de la cual, por la gracia de Dios, nos mantenemos. Mientras tanto, continuamos deteriorando esa creación.

Estos deterioros de la creación pueden resumirse en 1) deterioro de la tierra; 2) deforestación; 3) extinción de especies; 4) deterioro del agua; 5) intoxicación global; 6) alteración de la atmósfera; 7) degradación humana y cultural.

Muchos de estos deterioros son signos de que estamos presionando los límites finitos que Dios le ha fijado a la creación. Con el continuo crecimiento de la población, estos deterioros seran más severos. Nuestra responsabilidad no es solo mantener y alimentar a nuestros hijos sino sostener su hogar en la tierra. Respetamos la institución del matrimonio en la forma como Dios nos lo ha dado para asegurar la procreación de hijos y su sostenimiento, para la gloria de Dios.

Reconocemos que la pobreza humana es tanto una causa como una consecuencia del deterioro del medio ambiente.

Muchas personas, preocupadas y convencidas de que los problemas ambientales son más espirituales que tecnológi­cos, están explorando las ideologías y las religiones del mundo en busca de recursos espirituales no Cristianos, para la curación de la tierra. Como seguidores de Jesucristo, creemos que la Biblia nos llama a responder de cuatro maneras:

Primero, Dios nos llama a confesar y arrepentirnos de actitudes que dañan la creación, las cuales tuercen o ignoran las revelaciones bíblicas fundamentales. Olvidando que “la tierra es del Señor”, muchas veces hemos utilizado la creación y ignorado nuestra responsabilidad de cuidar de ella.

Segundo, nuestras acciones y actitudes hacia la tierra deben proceder desde el centro de nuestra fe, y estar fundamentadas en la plenitud de las revelaciones de Dios en Cristo y las Escrituras. Nos resistimos a ideologías que presumen que el Evangelio solo tiene qué ver con el cuidado de seres humanos y que reducen el Evangelio a nada más que al cuidado de ellos no incluyendo a la creación entera de Dios.

Tercero, buscamos cuidadosamente aprender todo lo que la Biblia nos dice acerca del Creador, la creación, y el compromiso humano. En nuestra vida y en nuestras palabras declaramos las buenas nuevas por toda creación, la cual aún está esperando “con deseo intenso y duradero por la revelación de los hijos de Dios” (Romanos, 8:19).

Cuarto, buscamos entender lo que la creación revela acerca de la divinidad de Dios, su presencia permanente, su poder eterno, y lo que la creación nos enseña de su orden dado por Dios y de los principios por los cuales opera.

De esta manera, hacemos un llamado a todos los que están comprometidos con la verdad del Evangelio de Jesucristo para afirmar los siguientes principios de fe bíblicos y buscar la forma de vivir estos principios en nuestras vidas personales, nuestras iglesias y nuestra sociedad.

El cosmos, en toda su belleza, es la obra de nuestro personal y amante Creador.

Nuestro Dios creador es anterior y distinto de la creación, íntimamente inmerso en ella, sosteniendo a cada cosa en su libertad y a todas las cosas en relaciones de intrinca complejidad. Dios es trascendente y sostiene amante cada criatura; y es inmanente, y enteramente distinto de la creación y no debe confundirse con ella.

Dios el Creador es relacional en absoluta naturaleza, revelado como tres personas en Una. Por tanto, la creación que Dios se propuso es una sinfonía de criaturas individuales en armoniosa relación.

La preocupación del Creador son todas las criaturas. Dios declara que toda creación “es buena” (Génesis 1:31); promete cuidar en un convenio con todas las criaturas (Gen. 9:9-17); se deleita en criaturas que no tienen utilidad aparente para el hombre (Job 39-41); y desea, en Cristo, “reconciliar todas las cosas en él” (Col. 1:20).

Hombres, mujeres y niños, tienen una responsabilidad con el Creador; al mismo tiempo, somos criaturas moldeadas por el mismo proceso y embebidas en los mismos sistemas de interconexiones físicas, químicas y biológicas que sustentan a las otras criaturas.

Hombres, mujeres y niños, creados a imagen de Dios, tienen también una responsabilidad única con la creación. Nuestras acciones deben sustentar la abundancia de la creación y preservar el testimonio de poder de la creación hacia su Creador.

Nuestros talentos dados por Dios, puestos a nuestro cuidado, han sido, muchas veces, desviados de su propósito: que sabemos, nombramos, guardamos y disfrutamos en las criaturas de Dios; que nos nutrimos de civilización en amor, creatividad y obediencia a Dios; y que ofrecemos en cambio creación y civilización en exaltación al Creador. Hemos olvidado nuestros límites de criaturas y hemos utilizado la tierra con codicia en lugar de cuidar de ella.

El resultado terrenal del pecado humano ha sido un cuidado distorsionado, una colcha de retazos de jardín y desierto, en donde la basura está en aumento. “No hay fidelidad, ni amor, ni reconocimiento de Dios en la tierra…porque ésta, la tierra, gime y todo el que en ella mora arroja desechos” (Oseas 4:1,3). De este modo, una consecuencia de nuestro despilfarro de la tierra es una injusta negación de la abundancia creada por Dios para los otros seres humanos, ahora y en el futuro.

El propósito de Dios en Cristo es sanar y traer a la totalidad no solo personas sino todo el orden creado. “Para Dios fue placentero tener toda su plenitud albergada en él y, por él reconciliarse con todas las cosas, ya sean cosas en la tierra o en el cielo, trayendo paz por la sangre derramada en la cruz” (Col. 1:19-20)

En Jesucristo, los creyentes son perdonados, transformados y traídos al reino de Dios. “Si alguno está en Cristo, existe una nueva creación” (II Cor. 5:17). La presencia del reino de Dios está marcada no solo por la renovada amistad con Dios, sino por la renovada armonía y justicia entre las personas y el resto del mundo creado. “Irás en alegría y serás guiado en paz; las montañas y colinas estallarán en canto ante ti y todos los árboles del campo aplaudirán” (Isa. 55:12).

Creemos que en Cristo hay esperanza, no solo para los hombres, mujeres y niños, sino para el resto de la creación que está sufriendo las consecuencias del pecado humano.

Por lo tanto hacemos un llamado a todos los Cristianos a reafirmar que toda la creación es de Dios; que Dios la creó Buena; y que Dios la está renovando en Cristo.

Exhortamos a una reflexión más profunda sobre la substancial enseñanza bíblica y teológica que habla de la obra de redención de Dios en términos de la renovación y conclusión del propósito de Dios en la creación.

Buscamos una reflexión más profunda acerca de las maravillas de la creación de Dios y de los principios por los cuales la creación funciona. Exhortamos a una cuidadosa consideración sobre cómo nuestras acciones individuales y conjun­tas respetan y cumplen con los mandatos de Dios para la creación.

Exhortamos a los Cristianos a incorporar en sus vidas la extraordinaria creatividad de Dios, aumentando el papel nutricio de la belleza y las artes en sus patrones personal, eclesial y social.

Exhortamos a las personas Cristianas y las iglesias a ser centros de cuidado y renovación de la creación, deleitándonos en la creación como regalo de Dios y disfrutándola como provisión de Dios, de modo que se sostenga y sane el tejido dañado de la creación que Dios nos ha confiado.

Recordamos las palabras de Jesús que nuestras vidas no consisten en la abundancia de nuestras posesiones y, por lo tanto, exhortamos a los seguidores de Jesús a resistir el deseo de despilfarro y el excesivo consumo, escogiendo un modo de vida personal que exprese humildad, paciencia, austeridad y frugalidad.

Hacemos un llamado a todos los Cristianos a trabajar por economías respetuosas de Dios, justas y sostenibles, que reflejen la economía soberana de Dios y que permitan a hombres, mujeres y niños a crecer junto con toda la diversidad de la creación. Reconocemos que la pobreza fuerza a las personas a degradar la creación para sobrevivir; apoyamos, por lo tanto, el desarrollo de economías justas y libres, que fortalezcan al pobre y generen abundancia sin deteriorar la abundancia de la creación.

Nos comprometemos a trabajar por políticas públicas responsables que incorporen los principios del cuidado bíblico de la creación.

Invitamos a Cristianos -personas, congregaciones y organizaciones- a unirse a nosotros en esta declaración evangélica sobre el medio ambiente, transformando un compromiso de personas en un círculo siempre creciente de cuidado bíblico de la creación.

Hacemos un llamado a los Cristianos a escuchar y trabajar con todos aquellos que están relacionados con la sanidad de la creación, con ansia de aprender de ellos y de compartir con ellos nuestra convicción de que Dios, a quien todos sienten en la creación (Acts 17:27), se conoce totalmente solo en el Verbo hecho carne en Cristo, el Dios viviente que creó y sostiene todas las cosas.

Hacemos esta declaración sabiendo que, hasta que Cristo regrese a reconciliar todas las cosas, somos llamados a ser fieles cuidadores del buen jardín de Dios, nuestro hogar terrenal.